
Tecnología PCM para las demandas de más calidad
Not too hot, not too cold, just right
Los tejidos inteligentes están en la vida diaria de los consumidores. Los tejidos que ayudan a los astronautas en el espacio y a los investigadores en la Antártida, también pueden ser utilizados por las personas de a pie. Los llamados materiales de cambio de fase (PCM) están presentes en los ejemplos nombrados anteriormente y también lo están en numerosos productos hoy en día: están conquistando cada vez más aplicaciones, desde prendas, ropa interior, calcetines, accesorios o calzado hasta ropa de cama y sacos de dormir. Los PCMs pueden incluso encontrarse en artículos "exóticos" como chalecos antibalas, automoción, aplicaciones industriales médicas o especiales, donde el calor juega un papel importante.
Pero ¿cómo funcionan los PCM? ¿qué se esconde tras esa tecnología? Ni demasiado calor, ni demasiado frío – sólo bien. Esta es la manera más fácil de explicar lo que los PCM hacen por ti. El pionero y líder de mercado con respecto a la investigación, desarrollo, diseño y publicidad de los materiales de cambio de fase reguladores de temperatura es la compañía Americana, Outlast Technologies, Inc., con su central en Boulder/Colorado. La tecnología PCM Outlast® Adaptive Comfort® fue originariamente desarrollada para la NASA con el fin de proteger a los astronautas de los cambios de temperatura extremos que se encuentran cuando salen al espacio o a hacer un ajuste en la estación espacial.
¿Cómo funciona?
Pero, ¿qué son los PCM? El principio es fácilmente demostrable. Si nos fijamos en los materiales de cambio de fase (PCM), vemos que dos tecnologías muy conocidas se combinan aquí con éxito: por una parte la microencapsulación, conocida por su utilización en los chicles. Cuando se mastica el chicle, la coraza de las microcápsulas se destruye y se libera el sabor. Otro ejemplo son los testadores de perfume de las revistas. Las microcápsulas se destruyen cuando se frota el papel y el olor se libera.
La diferencia en los materiales Outlast®: también se utilizan microcápsulas, pero el armazón es estable y no se destruye. Las cápsulas son diminutas: alrededor de 1.000 cogen en la cabeza de un alfiler (aprox. 3 millones por cm²). Las cápsulas patentadas se llaman Thermocules™ Outlast® y son capaces de cambiar de fase o estado. Este principio físico básico es conocido por todos, por ejemplo en el H2O: el agua se convierte en hielo o en vapor cuando existe una energía que se le aplica o no. La tecnología PCM se aventaja exactamente de esta ley de física.
Lo que afecta a las microcápsulas es el microclima que existe en la piel. El cuerpo humano es sensible a los cambios de temperatura y por esto la zona de confort tiene unos límites bastante marcados: la temperatura del cuerpo es de 36.6°C de media. La temperatura interior (corazón, riñones…) es la principal y oscila entre limitaciones muy pequeñas, normalmente es de 37°C. La temperatura exterior de la piel y las extremidades como norma general es más baja y oscila entre 28°C y 33°C. Si la temperatura normal entre 36.5°C y 37.4°C se mueve un poco por encima hablamos de fiebre y si es por debajo nos lleva a la hipotermia. Si estas variaciones pueden ser influídas positivamente por los materiales Outlast® que trabajan dinámicamente es posible mantener la zona de confort personal y reducir los molestos picos que te hacen tener mucho calor o mucho frío.
