Ropa de cama

La tecnología Outlast® regula activamente la temperatura y el grado de humedad para permitir un descanso mejor y más saludable, y reduce los picos de temperatura corporal que pueden causar alteraciones del sueño. La tecnología Outlast® ha sido probada por diversos sujetos, que le han otorgado la calificación de "muy buena", desde mujeres menopáusicas hasta parejas con "incompatibilidad térmica".

Se ha de recalcar que se trata de una tecnología termorreguladora activa, ya que el grado de humedad del cuerpo solo se puede regular cuando se influye de manera positiva en la temperatura corporal. Esta es la razón por la que la tecnología Outlast® es sencillamente insuperable para la ropa de cama. Compensa las fluctuaciones térmicas debajo del edredón para reducir el calor excesivo que suele provocar sudoración. La tecnología Outlast® disminuye por tanto la aparición de sudor y no se limita a alejarlo del cuerpo una vez se ha producido. Además cuanta más ropa de cama con tecnología Outlast® se utilice, mejor será el descanso. A continuación tiene una lista de productos junto con el material Outlast® más apropiado para ellos.

Mejor descanso

Outlast, líder del mercado en termorregulación, ha investigado las ventajas especiales que reportan los materiales de cambio de fase. Una de estas ventajas es un mejor descanso; es importante que sus clientes sepan que el sueño resulta fundamental para la salud y el bienestar. La Escuela Médica de Harvard ha elaborado recientemente un estudio:

  • Memoria. El sueño ayuda al cerebro a fijar nueva información.
  • Metabolismo. El déficit de sueño puede provocar aumento de peso e influir en el apetito.
  • Seguridad. La privación del sueño puede derivar en caídas, errores médicos y accidentes de tráfico.
  • Estado de ánimo. Un descanso deficiente puede producir irritabilidad, falta de concentración y cambios de humor.
  • Corazón sano. La falta de sueño está estrechamente relacionada con la hipertensión, el estrés y las arritmias.
  • Enfermedades. El déficit de sueño influye negativamente en la forma en que el cuerpo combate las enfermedades.